Legítimo orgullo debe guardar todo hijo bien nacido, por los blasones que pueda ostentar el escudo nobiliario de sus antepasados. Orgullo que no debe desvirtuarse con el pavonear de un rango de sangre, sino servir como acicate moral para mantener intangibles las virtudes de quienes lo heredan. En el caso de un Hermano, Profesor, Padres de Familia, Alumno o Exalumno de las Escuelas Cristianas, que haciéndose partícipe de la obra del Fundador se incorpora por afinidad a la obra de este apóstol de la educación, debe tener este significativo sentimiento de orgullo y naturalmente conocer la heráldica familiar de la casa de nuestro Patrón.
He aquí uno de los motivos que debe llevarnos a la interpretación de los simbolismos que encierran estos escudos.
Breves pinceladas pueden destacar los motivos ornamentales del escudo ducal de la Familia LA SALLE, establecida en Champagne, Francia.
LAS ARMAS el motivo principal que va al centro lleva un escudo acuartelado en cruz
A manera de soportes laterales aparecen dos leones de oro coronados y armados. El león significa vigilancia, autoridad y dominio, portando las mismas armas que también se observan en los citados cuarteles primero y cuarto. Hay en la parte superior un yelmo con corona ducal y adornado de lambrequines. El yelmo significa valor.
Tiene como divisa "QUE SIEN TOUSETEN LIGAR AMALE", frase bearnesa que significa "ESTEMOS UNIDOS". Los de la Salle de Reims usaban análoga divisa pero en latín "INDIVISA MANENT", que significa PERMANEZCAMOS UNIDOS.
Su grito de guerra SALLA, nombre primitivo de la familia, que era originaria de Cataluña, de donde se deriva el emblema de los cuarteles segundo y tercero del escudo central: sobre campo azul cargado de tres churrones o mejor, estacas brisadas (rotas) de oro, dos en alto y una en punta.
Este último detalle es una representación simbólica que recuerda ciertos hechos históricos: En 818 JOAN SALLA expulsó a los moros del país Urgel, Cataluña. En aquella batalla, Joan Salla peleando al lado de ALFONSO EL CASTO, Rey de Oviedo, cayó junto al monarca con las piernas quebradas.
La forma ortográfica del apellido, al pasar al francés, cobra en su escritura el nombre que actualmente conocemos: SALLA. |